Blake, Nicholas - La Bestia Debe Morir.doc_第1页
Blake, Nicholas - La Bestia Debe Morir.doc_第2页
Blake, Nicholas - La Bestia Debe Morir.doc_第3页
Blake, Nicholas - La Bestia Debe Morir.doc_第4页
Blake, Nicholas - La Bestia Debe Morir.doc_第5页
已阅读5页,还剩124页未读 继续免费阅读

下载本文档

版权说明:本文档由用户提供并上传,收益归属内容提供方,若内容存在侵权,请进行举报或认领

文档简介

la bestia debe morirnicholas blakela bestia debe morirpgina: 1nicholas blakettulo original:the beast must diepresentacinlas advertencias de berkeley y blakeen los ltimos aos de la dcada de los cuarenta, dos de los mayores escritores ingleses de novelas policacas anunciaron el fin de una poca dentro del gnero: aquella que haba sido protagonizada por la novela policaca clsica y cuyos grandes exponentes fueron agatha christie, dorothy sayers, john dickson carr, philip macdo-naid y anthony berkeley, entre otros. este ultimo, precisamente, advirti:estoy personalmente convencido de que la vieja novela con un puro y simple enigma criminal, que se apoya nicamente en la intriga, sin agregar los atractivos de los caracteres, del estilo y del humor, tiene los das contados o, en todo caso, se encuentra en manos del fiscal de cuentas; estoy convencido de que la novela policaca est en camino de convertirse en una novela de inters policaco o criminal, pero que atraer al lector ms por su psicologa que por su matemtica. el elemento enigma persistir, sin duda, pero se convertir sobre todo en un enigma de caracteres ms que de tiempo, lugar, motivo u oportunidad. todo asesinato, hasta el ms corriente de la vida real, oculta un conjunto de emociones, drama, psicologa y aventura, cuyas posibilidades novelescas desaprovecha por entero la novela policaca corriente.berkeley, autor de obras memorables como el caso de los bombones envenenados y el dueo de la muerte, cambi desde entonces su nombre por el de francis lies para firmar sus nuevas ficciones.nicholas blake (pseudnimo del escritor ingls cecil day lewis) fue tambin contundente y certero en su previsin, y contribuy al advenimiento de la que a su vez llam novela criminal con obras y personajes de notable envergadura, como la bestia debe morir, donde el culto nigel strangeways es llamado a defender a un hombre con el cual el lector simpatiza desde las primeras lneas gracias a una sabia propuesta de complicidad.la bestia debe morir es una novela dividida en cuatro partes. la primera corresponde al diario del escritor de novelas policacas flix lane, pseudnimo del personaje llamado frank cairnes. en este diario el escritor anuncia su propsito de asesinar al hombre que arroll y mat con un coche a su hijo martie caimes. abandonados, por tanto, los presupuestos de la novela-problema, no se trata aqu de averiguar quin es el asesino. cair-nes/lane conocer pronto a quien termin con la vida de su hijo. lo que resta por saber entonces es si le matar o no. y en el primero de los casos, si luego de hacerlo lograr escapar de la justicia o no.la bestia debe morir es una novela de impecable construccin, que armoniza el suspense con una regocijada escritura. en ella, las claves de astucia y erudicin de los protagonistas principales, cairnes y strangeways, saltan hacia el lector como continuos guios: otro juego inteligente que confirma la voluniad estilstica y reflexiva de blake en esta obra que parece ceirse, palabra por palabra, a su propio convencimiento de la cada en desgracia de la novela-problema y a lo enunciado por anthony berkeley con elocuente lucidez.juan carlos martiniprimera parte el diario de flix laejunio 20 de 1937.voy a matar a un hombre. no s cmo se llama, no s dnde vive, no tengo idea de su aspecto. pero voy a encontrarle, y le matar.amable lector: debe perdonarme este comienzo melodramtico. parece la primera frase de una de mis novelas policacas, no es cierto? slo que esta historia nunca ser publicada, y el amable lector es una corts convencin. no, tal vez no sea una corts convencin. estoy decidido a cometer lo que la gente llama un crimen. todo criminal, cuando carece de cmplices, necesita de un confidente: la soledad, el espantoso aislamiento y la angustia del crimen son demasiado para un solo hombre.tarde o temprano confesar todo. o, aunque su voluntad siga firme, le traicionar su super-yo, ese estricto moralista que llevamos dentro y que juega al gato y al ratn con los furtivos, con los cautelosos o con los atrevidos, induciendo al criminal in lapsus verbi; inducindole al exceso de confianza, dejando pruebas en contra y representando el papel de agente provocador.todas las fuerzas de la ley y el orden seran impotentes contra un hombre absolutamente desprovisto de conciencia.pero en lo ms hondo de nosotros existe ese deseo de expiacin, una sensacin de culpabilidad, el ntimo traidor; somos delatados por lo que tenemos de falso. si la lengua se niega a confesar, lo harn nuestros actos inconscientes. por eso el criminal regresa a la escena del crimen. por eso estoy escribiendo este diario. usted, imaginario lector, hypocrite lecteur, mon semblable, mon frre, ser mi confesor. no le ocultar nada. usted ser quien me salve de la horca, si alguien puede hacerlo.resulta bastante fcil afrontar un crimen, aqu sentado, en el bungalow que me prest james para que me restableciera despus de mi colapso nervioso (no, amable lector, no estoy loco; debe abandonar desde ahora esa idea. nunca he estado ms cuerdo; culpable, pero no demente).es bastante fcil afrontar un crimen mirando por la ventana el golden cap que brilla en el sol de la tarde, las olas metlicas y encrespadas de la baha, y el brazo curvo del cobb con sus barquitos, cuarenta metros ms abajo. porque todo esto, para m, significa martie. si no le hubieran matado, estaramos haciendo excursiones en el golden cap; l estara chapoteando en el agua con ese brillante traje de bao, del que estaba tan orgulloso; y hoy habra cumplido siete aos; yo le haba prometido ensearle a manejar el dinghy cuando tuviera siete aos.martie era mi hijo. una noche, hace seis meses, estaba cruzando la calle frente a nuestra casa. haba ido al pueblo a comprar caramelos. para l habr sido un resplandor de faros en la curva, la pesadilla de un momento, y luego el impacto, transformndolo todo en una eterna oscuridad.su cuerpo fue arrojado a la cuneta. muri en seguida, minutos antes de que yo llegara. el paquete de caramelos estaba desparramado sobre el asfalto; recuerdo que empec a recogerlos. no me pareca que hubiese otra cosa que hacer, hasta que encontr uno con sangre. despus estuve enfermo durante bastante tiempo: fiebre cerebral, colapso nervioso, o algo semejante. la verdad, por supuesto, es que naturalmente yo no quera seguir viviendo. martie era todo lo que me quedaba en el mundo. tessa haba muerto al darle a luz.el hombre que mat a martie no detuvo su coche. la polica no ha podido encontrarle. dijeron que para que el cuerpo fuera arrojado y herido de esa manera, debi tomar la curva a ochenta por hora.ese es el hombre que tengo que encontrar y matar.no creo que por hoy pueda seguir escribiendo.junio 21.amable lector: haba prometido no ocultarle nada, y ya he roto mi promesa. pero es una cosa que tena que ocultarme a m mismo, a la vez, hasta que estuviera bastante bien como para encararla: fue culpa ma? hice mal en permitir que martie fuera al pueblo?ya est. gracias a dios, ya lo he dicho; el dolor de escribirlo casi me ha hecho atravesar el papel con la pluma. me siento dbil como si me hubieran arrancado de la carne la punta de una flecha; pero el dolor mismo es una especie de alivio. djenme mirar la flecha que estaba matndome lentamente. si yo no le hubiera dado a martie los veinte centavos, si yo hubiera ido con l esa noche, o mandado a la seora teague, todava estara vivo, estaramos navegando en la baha, o pescando camarones en la boca del cobb, o descolgndonos por los riscos entre esas flores amarillas. cmo se llamaban? martie quera saber el nombre de todas las cosas, pero ahora que estoy solo me parece que no hay ninguna razn para averiguarlo. yo quera que se criara independiente. saba que, muerta tessa, exista el peligro de que mi cario lo echara todo a perder. trat de que se acostumbrara al peligro;pero ya haba ido solo al pueblo docenas de veces: mientras yo trabajaba, tena la costumbre de jugar con los nios del pueblo. era cuidadoso al cruzar la calle y, por otra parte, en ese camino hay muy poco trnsito. quin hubiera pensado que aquel diablo aparecera por la curva, destruyendo todo a su paso? lucindose ante alguna inmunda mujer que le acompaaba; o borracho. y no tuvo el coraje de pararse y dar la cara.tessa querida, fue ma la culpa? no te hubiera gustado que le criara envuelto en algodones, verdad? a ti no te gustaba que te mimaran, o que anduvieran detrs de ti: eras independiente como el diablo. no. mi conciencia me dice que tena razn; pero no puedo sacarme de la cabeza esa mano apretando el cartucho de papel; no me acusa, pero no me deja descansar es un dulce fantasma que me importuna. mi venganza ser para m solo.me gustara saber si el mdico oficial hizo algn comentario censurando mi negligencia. en el sanatorio no me dejaron ver el papel. slo s que dictaron sentencia del homicidio casual, contra una persona o personas desconocidas. homicidio casual! asesinato infantil ms bien. si le hubieran cogido, le habran condenado a unos meses de crcel y luego hubiera estado libre para hacerse el loco de nuevo, a menos que le hubieran quitado para siempre el permiso de conducir, y creo que nunca lo hacen.tengo que encontrarle e impedir que siga siendo un peligro. al hombre que le mate deberan coronarle con flores (dnde le algo parecido?), como benefactor pblico.no, no empieces a engaarte. lo que te propones no tiene nada que ver con la justicia abstracta. pero me gustara saber qu dijo el oficial. tal vez eso me retenga an aqu, puesto que ya estoy bastante repuesto; temo, s, qu dirn los vecinos. mirad, ah va el hombre que dej matar a su hijo: eso dijo el oficial. oh, que se vayan al diablo! y el oficial tambin! ya tendrn razones para llamarme asesino dentro de poco; entonces qu importa?pasado maana me voy a casa. ya est arreglado. escribir a la seora teague esta noche y le dir que prepare la casa. ya he afrontado lo peor de la muerte de martie, y creo sinceramente que no tengo nada que reprocharme. mi cura ya est terminada; ya puedo dedicar todo mi corazn a la nica cosa que me queda por hacer.junio 22.esta tarde he recibido una rpida visita de james; solamente para saber cmo sigues. muy amable. se sorprendi de encontrarme tan bien. le dije que esd se deba a la saludable situacin de su bungalow: no poda decirle que ya le haba encontrado una finalidad a mi vida; le hubiera incitado a hacer preguntas molestas. a una de ellas, por lo menos, ni yo mismo podra responder. cundo decidiste por primera vez matar a x? es el tipo de pregunta (como cundo te enamoraste de m?) que requiere todo un tratado para ser contestada. y los futuros asesinos, a diferencia de los amantes, prefieren no hablar acerca de ellos mismos, a pesar de que este diario evidencia lo contrario; ms bien hablan despus, del hecho, y demasiado, pobres infelices!bueno, mi imaginario confesor, supongo que ya es hora de que conozca algunos detalles personales mos: edad, estatura, peso, color de los ojos, condiciones para el oficio de asesino; ese tipo de cosas.tengo treinta y cinco aos, mido un metro sesenta y cinco, ojos pardos, expresin habitual una especie de sombra benevolencia, como la lechuza, o por lo menos, eso me deca siempre tessa.mi pelo, por una extraa anomala, no ha encanecido an. mi nombre es frank caimes. antes tena un escritorio (no dir empleo) en el ministerio del trabajo; pero hace cinco aos una herencia y mi propia pereza me persuadieron a presentar mi renuncia y a retirarme a la casa de campo donde tessa y yo habamos siempre deseado vivir. all debera haber muerto, como dice el poeta.dar vueltas por el jardn, y en el dinghy, era muy poco, aun para mis posibilidades de ocio; por eso empec a escribir novelas policacas bajo el seudnimo de flix lane. son bastante buenas, segn parece, y me reportan una sorprendente cantidad de dinero; pero no puedo convencerme de que la ficcin policaca sea una rama seria de la literatura; por eso flix lane ha permanecido siempre en el incgnito.mis editores se han comprometido a no descubrir el secreto de mi identidad; despus de su horror inicial frente a la idea de un escritor que no quiere ser relacionado con las ineptitudes que da a la luz, terminaron divirtindose con esa especie de misterio. buena publicidad, este asunto del misterio, pensaron con la simple credulidad de los de su clase, y empezaron a usarlo como propaganda; aunque me gustara mucho saber a quin demonios importa dos pepinos saber quin es en realidad flix lane; l me ser muy til en un futuro prximo. cuando mis vecinos me pregunten qu estoy escribiendo durante todo el da, les dir que trabajo en la biografa de words-worth; s bastante acerca de l, pero me comera una tonelada de engrudo antes que escribir su biografa.mis cualidades para un crimen son, por no decir otra cosa, dbiles: representando a flix lane he adquirido algunos conocimientos superficiales de medicina legal, justicia criminal y procedimiento policaco.nunca he disparado un tiro, ni he envenenado a una rata. mis estudios sobre criminologa me han hecho comprender que solamente los generales, los cirujanos famosos y los propietarios de minas pueden cometer asesinatos impunemente. pero tal vez sea injusto con los asesinos no profesionales.con respecto a mi carcter, es mejor deducirlo de este diario; me gusta imaginar que lo creo sumamente despreciable, pero esto tal vez sea tan slo una sofisticacin.perdneme usted esta locuacidad presuntuosa, amable lector que nunca habr de leerla. un hombre est obligado a hablar consigo mismo cuando se encuentra sobre los hielos flotantes, solo en la oscuridad, perdido. maana vuelvo a casa; espero que la seora teague haya regalado sus juguetes. as se lo orden.junio 23.la casa est como antes; y por qu no? acaso las paredes deberan estar llorando? esa pattica presuncin de esperar que todo el rostro de la naturaleza cambie por nuestros pequeos y retorcidos sufrimientos es tpica de la impertinencia humana. por supuesto, la casa est igual, salvo que no hay vida en ella. veo que han puesto una seal de peligro en la curva; demasiado tarde, como de costumbre.la seora teague est muy abatida. parece que lo ha sentido; o tal vez sus tonos funerarios sean slo comedia de habitacin de enfermo para halagarme. leyendo de nuevo esta frase, la encuentro singularmente malvada; celos porque otra persona ha querido a martie y ha ocupado un lugar en su vida.dios mo, habr estado a punto de convertirme en uno de esos padres absorbentes? si es as, realmente no sirvo para asesino.escriba esto cuando entr la seora teague, con una expresin de pedir disculpas, aunque decidida, en su enorme cara colorada, como una esposa tmida que se ha comprometido a elevar una queja, o como un comulgante que vuelve del altar. no pude hacerlo, seor dijo; no he tenido coraje. y me horroriz echndose a sollozar. hacer qu?, pregunt. regalarlos, solloz.tir una llave sobre la mesa y sali del cuarto.era la llave del armario de los juguetes de martie. sub al cuarto del chico y abr el armario. tuve que hacerlo en seguida, porque, si no, nunca lo hubiera hecho. durante largo rato, incapaz de pensar, estuve mirando el garaje de juguete, la locomotora hornby, el viejo osito con su nico ojo; sus tres favoritos.me vinieron a la mente los versos de coventry patmore.a su alcance tena una caja de bolitas, una piedra veteada, un pedazo de vidrio rodo por la playa, y siete u ocho conchillas:una botella con campanillas y dos monedas -francesas de cobre,arregladas con arte cuidadoso, para consolar su corazn desolado.la seora teague tena razn. me haca falta. haca falta algo que mantuviera abierta la herida: esos juguetes son un recuerdo ms punzante que la tumba en el cementerio, no me dejarn dormir, sern la muerte de alguien.junio 24.esta maana he hablado con el sargento eider. cien kilos de msculo y de hueso, como dira sapper, y ms o menos un miligramo de cerebro;los arrogantes ojos de pescado del imbcil investido de autoridad. por qu nos sentimos siempre invadidos por una especie de parlisis moral al hablar con un polica, como si uno estuviera a bordo de una canoa a punto de ser arrollada por el normandie?probablemente es una especie de temor contagioso. el polica est siempre a la defensiva: contra las clases superiores porque pueden daarle si da un paso en falso; contra las clases inferiores porque es el representante de la ley y el orden, que stas parecen considerar, con toda razn, como sus enemigos naturales.eider despleg la acostumbrada reticencia pomposa y oficial; tiene la costumbre de rascarse el lbulo de la oreja derecha y mirar, al mismo tiempo, hacia la pared, por encima de uno, costumbre que considero extraamente irritante.me dijo que an proseguan las investigaciones; todas las posibilidades seran analizadas; haban reunido gran cantidad de informaciones, pero todava no haba ninguna pista segura. lo cual significa, por supuesto, que han llegado a un punto muerto y no quieren admitirlo. me dejan la va libre. combate abierto. me alegro.le ofrec a eider un medio litro, y se abland un poco. averig algunos detalles de las investigaciones. la polica es bastante perfecta. aparte de la llamada radiotelefnica para que se presentaran los testigos del accidente, parece que visitaron todos los garajes del condado, averiguando si no haban trado radiadores averiados para arreglar, parachoques, guardabarros, etc.; se investigaron las coartadas de todos los propietarios de coches con respecto al instante del accidente, dentro de un extenso radio. adem

温馨提示

  • 1. 本站所有资源如无特殊说明,都需要本地电脑安装OFFICE2007和PDF阅读器。图纸软件为CAD,CAXA,PROE,UG,SolidWorks等.压缩文件请下载最新的WinRAR软件解压。
  • 2. 本站的文档不包含任何第三方提供的附件图纸等,如果需要附件,请联系上传者。文件的所有权益归上传用户所有。
  • 3. 本站RAR压缩包中若带图纸,网页内容里面会有图纸预览,若没有图纸预览就没有图纸。
  • 4. 未经权益所有人同意不得将文件中的内容挪作商业或盈利用途。
  • 5. 人人文库网仅提供信息存储空间,仅对用户上传内容的表现方式做保护处理,对用户上传分享的文档内容本身不做任何修改或编辑,并不能对任何下载内容负责。
  • 6. 下载文件中如有侵权或不适当内容,请与我们联系,我们立即纠正。
  • 7. 本站不保证下载资源的准确性、安全性和完整性, 同时也不承担用户因使用这些下载资源对自己和他人造成任何形式的伤害或损失。

评论

0/150

提交评论